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Nuestro Padre Jesús de la Paciencia

cristo_0_002Imagen de Pablo de Rojas del s. XVI, representa la Flagelación y los Azotes de Cristo. Descansa sobre la pierna izquierda y tiene una musculatura robusta de modelado dulce.

La crítica especializada  atribuye su autoría a Pablo de Rojas en base a los paralelismos estilísticos con la obra documentada del artista. Técnicamente es una escultura de busto redondo en madera policromada, realizada con diversos fragmentos de madera encolados formando el embón; la columna y la peana son piezas de madera independientes.

El impecable estudio anatómico se ve enriquecido con una composición elegante y un rostro tan bello como expresivo. Los almendrados ojos y las pestañas son policromados, la nariz es afilada y la boca, entreabierta, permite ver la dentadura tallada. La ondulada melena se recoge graciosamente hacia la espalda, dejando una guedeja sobre el hombro izquierdo y la oreja derecha al descubierto. Las manos aparecen amarradas a una columna de tipología alta y capitel de orden dórico, labrada por Aurelio López Azaustre (1959). El sudario se anuda en ambas caderas y deja al descubierto el costado derecho de Jesús.

Se encontraba repolicromado, pero en la restauración efectuada por Bárbara Hasbach Lugo en 1.996, se descubrió la policromía original, realizada por Pedro de Raxis, colaborador habitual de Pablo de Rojas. Es una policromía al óleo con acabado al pulimento, trabajada a base de finas veladuras. Barbara Hasbach rescató las carnaciones originales, de efectos mucho menos sanguinolentos. Puede consultar el dossier completo de la restauración pulsando aquí.

Anteriormente se ubicaba en el desaparecido hospital de San Lázaro, fundado por los Reyes Católicos en 1498 para los leprosos.

-Dimensiones:

Escultura. 1,68×0,68×0,45 m
Columna.1,80×0,25×0,22 m.

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María Santísima de las Penas

12334355_10206782250247312_2081948974_oVirgen de las Penas es tallada por José Jiménez Mesa en 1959. La devota Dolorosa, que procesiona bajo palio, sigue el modelo iconográfico de José de Mora y está inspirada en la Dolorosa de dicho escultor que recibe culto en el retablo mayor del Convento de Carmelitas de Zafra

La Virgen inclina la cabeza hacia la derecha y dirige la mirada hacia el suelo. Posee peluca de pelo natural para acentuar el naturalismo. Los ojos son de cristal y las pestañas superiores, postizas. Lleva cinco lágrimas de cristal, dos en la mejilla izquierda y tres en la derecha. La boca se halla cerrada, expresando un dolor callado y propio de la corriente intimista a la que pertenece. Las manos aparecen extendidas, portando un pañuelo en la derecha y un rosario en la izquierda. Su devanadera es de base ovalada. Se exorna con corona de plata dorada, cincelada por Miguel Moreno Romera (1960).

Restauraciones: La actual imagen es el resultado de la remodelación efectuada por Luís Álvarez Duarte en el año 2015.

Enseres: Corona de plata sobredorada de los Hnos. Moreno en 1960. Diadema de Hijos de Juan Fernández realizada en 1980. Laureada de los alferez provisionales (1962).

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